lunes, 7 de junio de 2010

CoNFLiCTo VíRiCO


El pasado jueves comenzó de improvisada manera mi particular romería gripal. Mi mucosidad se hizo fuerte en mi delicado aparato respiratorio al tiempo que un desasosegante dolor de todo y de nada se aferraba con fuerza, cual radical ocupa, en mi ya ajado cuerpo.
Para el viernes mi organismo más que ocupado estaba completamente invadido por legiones de virus perfectamente organizados que al grito de “Al ataquerrr” se lanzaron raudos a vivir una nueva aventura aunque fuese en forma de acuosa flema.
Asumido mi fracaso en la batalla, decidí acudir al hechicero de la tribu en busca de un fármaco que mitigase en la medida de lo posible mis dolencias. Después de ofrecer al doctor una espectacular abertura bucal, y de vivir ese momento tan absurdo de exploración con palito de polo incluido, en el que entre otras cosas quedó patente lo bien cuidada que tengo la dentadura tras mis últimas visitas al odontólogo, el médico tuvo a bien premiarme con un bonito y surtido abanico de recetas.
De entre todas ellas, la estrella sin duda el antibiótico. En esta ocasión, mi medico se decantó por un clásico, el Augmentine, que ni que decir tiene me sentó como una patada en el estomago, y que tuve que sustituir al día siguiente por uno de ultima generación, faltaría más….
Ya por la tarde mi cuerpo empezó a caer rendido bajo los primeros efectos febriles hasta caer rendido en el sofá del que solo me levanté horas mas tarde para irme a la cama. Me hubiera gustado adoptar una postura algo más glamourosa. Recrear quizás la agonía de una Dama de las Camelias, un poner….
Pero ya se sabe que la realidad esta exenta de glamour, al menos la mía, y sobre todo en estas pésimas condiciones.
Tendido, o mejor tirado en el sofá en un estado de semi-inconsciencia mientras la televisión escupía sin piedad imágenes del Sálvame de luxe y servidor con cerca de 39 de fiebre intentaba alcanzar sin éxito el mando a distancia.
Así de esta guisa permanecí casi 4 horas. Cuatro horas en las que llegue a perder la noción de la realidad entre gritos de colaboradoras del corazón psicóticas y presentadores con ínfulas de vedette televisiva.
De repente una gran luz inundó la sala. Abrí los ojos con dificultad y allí estaba ella. Una aureola divina coronaba su rostro mientras con la mano derecha sobre mi frente, comprobaba con dulzura si me había bajado la fiebre.
Con dificultad mis resecos labios solo pudieron pronunciar dos palabras:
- Gracias Belén.
Ella, con los ojos en blanco, como solo la Esteban sabe poner me contestó:
- Yo por el Dr. Magenta Ma-To…..

6 comentarios:

Mo dijo...

bueno es poco, es ¡¡¡buenísimo doctor!!!

TERTULIADISPERSA dijo...

Te atrapa desde el principio con esa forma envolvente de relatar lo cotidiano y me hizo reir a lo largo del texto. Y el desenlace, me arrancó la carcajada final.
Salva.

Dr.Magenta dijo...

Gracias a los dos, por cierto creo que todavia no me he recuperado. Como le ocurria al niño del sexto sentido, en ocasiones veo a Belen esteban bailando (si se que el verbo bailar junto a Belen esteban pierde toda su credibilidad) por el pasillo de mi casa....

noséqui dijo...

Dr. Magenta, estoy de acuerdo con Mo... es buenisimo. la imagen de la Belen me supera...jejeje...
un beso.

TERTULIADISPERSA dijo...

NOSEQUIen eres pero te agradezco tus palabras, besos

Mo dijo...

nosèqui, es nuestra amiga L.F de pintura, seguro que ya sabes quien