jueves, 8 de julio de 2010

Lunes

Suena el despertador, son las ocho en punto. Desayuno y me bajo a correr, no mucho, no vaya a ser que me canse. Luego voy a Verdecora; compro unas plantitas nuevas para dar vida a mi casa. Por el camino, y durante toda la mañana, voy pensando de forma intermitente en mis últimas conquistas, y las voy comparando con las futuras e hipotéticas, y procuro reflexionar y sacar conclusiones, y analizarlo todo bien, bien, bien. Llego a casa con mis nuevas plantas. Esta vez he comprado también tierra para trasplantarlas, ya no se me morirán tan fácilmente. Les quito las hojas secas, trasplanto esa que es más frágil, las riego con el abono líquido ese, y les doy un poco de agua a las hojas con el pulverizador. Como pronto, ya que quiero bajar a la piscina a la hora de la siesta. No me gusta hacer la siesta ni sociabilizar con mis vecinos pijos y además… enseguida se llena. Estando en la piscina pienso en la poca familia que me queda, en el poco contacto que tenemos, ya que siempre ha sido así. Y ya se sabe que las viejas costumbres son difíciles de romper... Retozo dentro del agua intentando liberarme de mis sentimientos de culpa y de tanto análisis que me ha puesto dolor de cabeza, ¿o será el Sol? Esta tarde juega España. Pero juega a las 20.30, ¿qué podría hacer hasta entonces? Ahí es cuando me acuerdo de que tengo que comprar un carrito de la compra nuevo, su aspecto ya no se arregla con el programa cinco de la lavadora y luego el B, ese de aclarado y centrifugado. Subo a mi casa refrescado y después de ducharme para quitarme el olor a cloro, (no soporto el olor a Cl-), cojo el coche para ir a los chinos. Si si, han leído bien, mi barrio es tan gris y vacío de todo, que tengo que coger el coche para ir a cualquier sitio. Una vez en la gran superficie “Muralla Feliz”, pienso que ya puestos, podría dar una vuelta por esa tienda de barrio, donde bien podría caber un Mercadona, para encontrar lo que en mi concepción espartana del hogar, serían objetos inútiles; pero que desde la perspectiva de una chica son totalmente imprescindibles, provocándome la sensación de que sin ellos la casa padece algún tipo de enfermedad, como goteras o aluminosis. Finalmente la falange se impone, y vuelvo a casa únicamente con cosas útiles, que le vamos a hacer. Ups! Y un centro de mesa, no está todo perdido. En el descanso del partido me llama Jose, antiguo compañero camata, para decirme que he sido idiota, que tendría que haber ido a trabajar con ellos ese día. Es cierto, me ofrecieron la posibilidad de ir a hacer una extra a un restaurante de pueblo, algo que me tendría enmarronado todo el día, y dije que no. Jose fue claro, él al igual que yo, puede pasar sin ese dinerito extra. Él lo hace porque le gusta. Si, le gusta estar constantemente trabajando, gastando sus días libres en hacer extras para luego gastárselo en copas saliendo de noche. El trabajo es una necesidad sí, pero que me dicen de todas esas personas que lo utilizan para no reflexionar sobre sus vidas, e intentar hallar la forma de mejorarlas; las que acaban usando el trabajo como un refugio de sus propias vidas, porque no tienen nada mejor que hacer. En fin, España ganó, y como había cenado un bocadillo durante el partido, al terminar el mismo, escribí este relato y me acosté pronto para levantarme otra vez a las ocho… como los niños buenos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿qué es lo útil?
quizás sea lo que nos ayuda a sentirnos bien...con lo sencillo que es y lo difícil que lo hacemos en ocasiones.
mo

Pablo dijo...

Gracias chic@s! Me alegro de que os halla gustado, le voy cogiendo el gustillo a esto de lo cotidiano. Va dedicado al Doctor Magenta, pues leyendo sus "quehaceres diarios" y "pisciniles" me vino por completo la idea para este relato.

Dr.Magenta dijo...

Gracias por la dedicatoria pablo, me gusta ver en la forma en la que los dispersos dejamos parte de nosotros y de nuestras historias en los textos que escribimos. Me ha divertido conocer esa otra faceta tuya tan cotidiana, lejos de la ciencia ficcion aunue en mi caso la ciencia ficcion seria lo de limpiar la casa....

Pablo dijo...

Jajajajaja en lo de limpiar la casa la ciencia ficción también se aplicaría, sería algo así como una paradoja temporal jajajajaja. Prueva de ello es la cara de desconcierto que ponen mis gatas cuando entran en una habitación que acabo de limpiar jajajaja.

Dr.Magenta dijo...

Podriamos crear un subgenero de ciencia-ficcion. la ciencia-ficcion domestica. Ver al Dr. magentaarreglando la ropa del armario por ejemplo, seria una escena de una fantasia tan solo comparable a "El señor de los anillos", un poner....

Pablo dijo...

Jajajajaja. Es curioso, cuando ves en Star Trek que un personaje saca una camiseta de un cajón, yo al menos, siento como un escalofrío de normalidad recorre todo mi cuerpo, en ese momento, ese acto tan cotidiano se me antoja como el más extraño del universo.

REM.G dijo...

Está bien este Lunes.