lunes, 10 de mayo de 2010

Mi gata

Mi gata, perdón mi perra, es que en realidad parece una gata...independiente,silenciosa, observadora..
Estaba el jueves enfrascada en las tareas domésticas, preparando los dormitorios ya que venia un grupo de amigos de uno de mis hijos a dormir , cambiaba sábanas,preparaba toallas...
Para evitar que Simba subiese a las camas, iba cerrando las puertas a cal y canto.
Entre unas cosas y otras, metí en la lavadora un edredón, al introducirlo, me pareció tremendamente grande y pesado, fue difícil introducirlo ,(pensé que abultaba más que en otras ocasiones) aunque finalmente lo conseguí , marqué el programa y observé que funcionaba correctamente.
Continué organizando la casa, una vez había terminado, me dispuse a salir a la calle, era tarde , había quedado y no me gustaba ser impuntual.
Me gusta despedirme de Simba le llamé....
-Simba,Simba-
-me voy
-toma queso (algo que le saca de cualquier habitación en la que esté)
-¡vamonos!
-vamos a casa de la abuela (solo escuchar el sonido de las llaves sale disparada como una bala)
Pero no, no salía, no daba señales de vida...empecé a preocuparme...
Volví a abrir todas las habitaciones con la esperanza de que saliese....
...en un instante la preocupación se había convertido en temor...la había metido en la lavadora,
por eso me parecía tan extrañamente pesado el edredón, recorrí el pasillo con rapidez, me pareció oír un ladrido muy apagado. ¡si , está en la lavadora!.
El tambor estaba dando vueltas hacía un buen rato, desconecté la lavadora y abrí la cajetilla del jabón, desde allí volví a llamarle ¡me pareció una locura! había oído un tenue ladrido.
la lavadora tardó tres minutos en poder abrirse..fueron eternos...
Comencé a sacar con rapidez y con temor el contenido de la lavadora, no sabía con que podía encontrarme...la imaginación había hecho de las suyas.
Ufffffffffff allí no estaba.
Volví a llamarle, ya con un tono un tanto enfadada, no respondía, salí por la escalera, recorrí los ocho pisos, no estaba, había desaparecido.
Con la imperiosa necesidad de contar lo que ocurría , me dispusé a llamar a uno de mis hijos por teléfono .
En ese instante...y con absoluto sigilo ,apareció ella... mi gata, perdón mi perra.

Mo

1 comentario:

Salvador dijo...

Conociendo a Simba, no me extraña. Es un gran relato, bien construido y con trama de tensión e interés.
Que siga así su autor(a).