martes, 21 de diciembre de 2010

Cuento de NAVIDAD...

Al contrario que sus otros primos, a Peter le faltó destreza para enriquecerse horadamente y vivía de la renta que su abuelo le cediera en vida; renta que había dilapidado religiosamente en una idea, en un solo concepto; en su sueño personal, indemostrable e improbable, pero que se convirtió irrevocablemente en su única obsesión, en su única verdad. Durante años pagó becas y doctorados para una de las tecnologías más extravagantes que se puedan imaginar, y lo más importante; durante años su crueldad fue creciendo con su desprecio por la sociedad, se convirtió con destreza y disciplina en uno de los miembros más despreciables de la raza humana, hasta tal punto que solo vivía para hacer el mal, y para esa día, para un puñado de horas comprendidas entre año y año. Esperaba aquella noche con la ilusión de un enfermo por un remedio milagroso. Desde hace más de medio siglo esperaba con crueldad y miseria esa noche, desde que su abuelo en el lecho de muerte le contara la historia más inverosímil que jamás ollera un nieto ávido de la sabiduría de un rico anciano.

Y de nuevo se acercaba esa hora, de nuevo su vientre temblaba como el de un enamorado, su pierna tamborileaba redoblando el estado de excitación y todos sus sentidos se centraban en el momento, atisbando entre las rendijas de las ventanas, trajinando ante el balcón, a la espera de la imposible visita... empezaba a temer que no sucediera nada, que otro año haciendo crueldades innombrables no sirviera para nada, aunque de hecho... comenzaba a disfrutar de esa condición, aun así no podía esperar a otra navidad. Entonces el viento sopló, el ventanal crepitó y abriéndose por su propia voluntad, alumbró al interior de la estancia un ser de sueño, un alma de luz con túnica que era como un mago de cuento, un hechicero blanco. Era una visión de poder y enseñanza, pero él no se inmutó; llevaba esperando esto demasiado tiempo como para bacilar ahora. La aparición hablo:

--Soy El Fantasma de las Navidades Pasadas.-- dijo con taciturna parsimonia.—Vengo para llevarte a tu pasado.

--No, dijo Peter –Tu te quedas aquí.—La cara de la imponente aparición arqueó una ceja mientras Peter activaba la trampa ectoplásmica que atrapó al monstruoso fantasma sin que su poder ultraterreno pudiera hacer nada para evitarlo.

--Siii -- clamó Peter Scrooge con triunfo: esperaba forrarse con la primera prueba real de la existencia de fantasmas.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Original cuento de Navidad, ole a ese guiño a Cazafantasmas!

Mo dijo...

¡por fin ! ya estamos casi todos..