Pablo.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Claro.
Pablo.
viernes, 1 de junio de 2012
oTRaS miRAdAS
sábado, 21 de enero de 2012
sábado, 24 de diciembre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Tu reflejo
El doctor Alonso Bernardo Fernández,
había realizado un descubrimiento en el campo de la genética, que le permitía
crear clones adultos, en unas pocas horas. Tras someter su propio cuerpo a un
proceso complejo y traumático, salieron de la cápsula Génesis, dos copias de sí
mismo. La idea era que fueran idénticos en todo, y que con el tiempo se fueran
diferenciando. Sin embargo, el experimento salió de forma inesperada. Todo en
él fue duplicado, excepto su personalidad. La parte científica y calculadora
despertó con un vigor renacido, y rápidamente se apropió del primer nombre,
Alonso. Quería conocer todas las vicisitudes del procedimiento, y conocer a su
yo alternativo, al que otorgó el segundo de sus nombres, Bernardo. Bernardo se
mostraba más turbado que Alonso, y no parecía tener mucho interés en conocer
los resultados del experimento. Muy al contrario, al despertar, lo primero que
hizo fue pedir un cigarrillo.
El doctor Fernández hacía años
que no fumaba, y Alonso no puso buena cara al oír esta petición, y se mostró
confuso.
-¿Para qué quieres un cigarrillo,
Bernardo?-. Pronunció esta última
palabra con desaprobación.
-Lo sabes perfectamente, Alonso.
Alonso continuó con sus hipótesis,
de lo que había podido salir mal en el experimento, mientras que Bernardo se
mostraba mucho más sediento de otras cuestiones. Miraba a las auxiliares de
laboratorio de forma lasciva, les hablaba con un tono provocador si no
insolente, y deseaba a toda costa vestirse y abandonar el laboratorio.
Alonso hizo todo lo posible por
retenerle, y obligarle a seguir trabajando, pero pronto se dio cuenta de que
Bernardo, no estaba interesado lo más mínimo en la ciencia, y le movían
inquietudes, más terrenales. Se separaron con un forcejeo, que dejó las uñas de
Alonso marcadas en el brazo de Bernardo, y cada uno se dirigió a sus pasiones.
Bernardo paseaba por la
universidad, observando a las jóvenes y deseables alumnas, e iniciando con
ellas conversaciones, que solo podía culminar en su mente. No tardó en darse
cuenta de que allí no saciaría sus deseos, y raudo, salió al aparcamiento, y de
allí, rumbo al prostíbulo de lujo más cercano.
A la mañana siguiente Alonso
despertó en su cama, fue a la cocina a tomar el desayuno que tomaba cada día, a
ponerse los zapatos que calzaba cada día, a seguir con los actos, ritualizados,
de cada día. Pero al llegar al salón, vio una pantorrilla asomarse por encima
del sofá. Era su pantorrilla, es decir, la de Bernardo. Allí roncaba aún
vestido, y con la tarjeta de visita del prostíbulo asomándole en la solapa. De
una coz le despertó, y A y B comenzaron una discusión.
-Así que este es el antro donde te escondías-. Dijo arrojándole la
tarjeta al rostro.
-No es un antro, si no fueras tan
reprimido, y hubieras dado rienda a tus pasiones cuando debías, no me estarías
mirando con esa cara, y no te parecería aquel sitio un antro.
-No puedo creer lo que oigo.
Arréglate y ven conmigo al laboratorio, por tu culpa voy a llegar tarde.
-Jaja aún piensas que voy a ir
contigo al laboratorio. Eso se acabó. Hemos perdido mucho tiempo de nuestras
vidas dedicándoselo a ese trabajo, ahora toca disfrutar.
-Claro, yo trabajo y tú te
diviertes. ¿Te piensas que esto es una película cutre, en la que el científico
hace copias de sí mismo, para que una se divierta, mientras la otra hace todo
el trabajo?
-¿Quién ha dicho que yo no vaya a
trabajar? Lo que pasa es que contribuiré a los gastos a mi manera…- Dijo esto
último mientras se encendía un porro con una mano, al tiempo que con la otra
acariciaba, lo que parecía ser una bolsita con semillas.
-¡Drogas! Ahora piensas meter
drogas en esta casa.
-¿Quién ha hablado de drogas?
¡Pero si es un porro! Anda, pégale unas cuantas caladas, que creo que te hace
más falta que a mí.
Alonso estaba clavando las uñas
en el sofá, mordiéndose los labios y resoplando más y más. Bernardo se puso en
pie con el semblante ojeroso y desaliñado, a la par que relajado y
despreocupado, y dijo:
-Soy la parte lujuriosa de Fernández,
la que nunca ha sido libre, y por fin lo soy. Y tú no tienes ningún derecho a
impedirlo.
-Arruinarás todo por lo que hemos
trabajado tantos años. Así no nos darán el Nobel-. Alonso estaba fuera de sí, pero
Bernardo no parecía percatarse, de que el enfado de Alonso fuera tan grave.
-Vuelve tú si quieres al
laboratorio, aguafiestas. Yo me quedó aquí a empezar una nueva vida-. Dijo
Bernardo, mientras se ponía de pie, y se estiraba.
-No lo permitiré-. Gritó Alonso,
y en un acceso de ira, agarró a Bernardo por la solapa y lo empotró contra la
estantería. Bernardo se lo quitó de encima empujándolo, Alonso tropezó con la
mesita de centro, y empuñando con furia el abrecartas que allí encontró, lo
clavó con rencor en la tripa de Bernardo, hasta el mismo fin de sus entrañas.
Bernardo cayó al suelo,
agarrándose con insondable sorpresa, la empuñadura que asomaba de su abdomen. Y
en un ahogado susurro dijo: -¿Cómo no lo he visto venir?-. Alonso por su parte,
intentaba recuperar el aliento mientras se decía en voz alta: -Ha sido un fallo
en el proceso de clonación, ocultaré su herida, y diré que fue un infarto. Ya
haremos otro clon más adelante, si. A Bernardo aún le quedaban un par de
latidos, y cuando su corazón paró, también lo hizo el de Alonso, que cayó
fulminado contra el suelo.
A la mañana siguiente radio y
prensa se hacían eco de la noticia, y muchas eran las voces, que culpaban, a la
ciencia.
miércoles, 26 de octubre de 2011
El duelo
Bajo un cielo bañado de añil,
esperaba inquieto al varón heredero de la casa Míope. Aquel con el que debía
batirme en policromático duelo, en esta pradera de oro y esmeralda.
Fósil cuaternario. Este es el
apelativo que utilicé ayer al apagar el día, cuando mis ojos fueron ultrajados
con la figura sempiterna de la esposa del varón. Oh, cuál fue mi horror al ver
aquel desgastado rostro en tonos grisáceos y violáceos. Mis entrañas regurgitaron
ante tamaña ofensa para la vista, el olfato, y el tacto. Pues al tomar su mano
sentí el frio roce de su piel ceniza, y al besar la misma…, olí el amoratado
rumor de la muerte. Era sin duda la imagen de un espectro, que cubierta de una
sombra que debía ser la de aquel que porta la guadaña, avanzaba ávida de colores
que tomar, para prolongar su vida, cual vampiro.
El mal gusto del varón hacía
presa también de su indumentaria. Con un chaleco de un empalagoso tono
chocolate, y unas medias de un ácido naranja, se mostraba altivo y respetable.
Como si un hombre de gustos tan aberrados, pudiera ser digno de ello.
Aquellas siete copas de borgoña
que tomé, sin duda me dieron fuerza, al mezclarse con mi sangre, y fueron las
responsables de tan excelsa sinceridad. También me permitieron disfrutar del
momento, viendo a aquella momia putrefacta vestida de dama, como algo cómico
que no gracioso, pues su gracia es la misma que la de una mula que da sus
últimas coces en el suelo en busca de un amable trabuco.
Heme aquí esta mañana rodeado de
flores de un sabroso púrpura en tonos irisados, ajusticiando el viento con mi
florete, esperando gravemente…, la negra solución de este conflicto. Lo hago
serio y desprovisto de sonrisa, pues aquella farsa de dama es quien debiera
abandonar este mundo y no su esposo, ya que es ella la aberración andante que
no viviente, que azota nuestros sentidos con su presencia sola, causando
estridencias en nuestros ojos, pestes en nuestras manos, y acidez en nuestros
labios. Él únicamente es culpable de mal gustos, pues no es uno solo el que
tiene atrofiado.
Pero ya se sabe, en cuestiones de amor se dice que
Cupido es ciego. Y en este caso, incluso daltónico.
sábado, 15 de octubre de 2011
CadENaS SoLidARiAS
Este domingo por la calle vi algo que me hizo de nuevo creer en la fuerza de la unión.Manos que se entrelazan creando una red humana de solidaridad como las que un día unimos con fuerza pidiendo la ampliación del Jardín Botánico... un acto aparentemente pequeño y simbólico.
En el solar donde tomados de la mano pedíamos más jardín y aire para nuestro Botánico, nuestro deseo se había cumplido hay más jardín, no se ha construido el hotel que se especulaba y a su vez impedía el paso del aire a los árboles de nuestro antiguo jardín .
Ahora han crecido nuevas especies de árboles que respiran junto a los que un día se plantaron en nuestro Botánico.
¡¡¡la fuerza de la solidaridad y el esfuerzo incansable de los que formaron "Salvem el Botanic" lo han hecho posible. Desde aquí mi agradecimiento por el Jardín y por la esperanza que nos han transmitido.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Instrucciones generales para perseguir los sueños propios.
Independientemente de la clase de fantasía a pretender, entendiendo por esto que lo soñado forma parte de la galaxia en la cual habitamos y que imposible como imposible no hay nada, deberemos observar en primer lugar los lugares y las distintas formas de soñar.
El sueño a perseguir de cualquier mortal alcanza en ocasiones cotas tan elevadas, que el sujeto se transforma en un visionario carente de cualquier apego a la realidad, se manifiesta en cualquier momento de nuestra diaria actividad, igual entre las sábanas bien arropado, que viajando en el metro, incluso paseando por la calles de una desconocida ciudad , o atrapado entre las dulces y heladas calorías de un banana Split en la terraza de un café releyendo un viejo libro de poesía de Salinas, realizando tareas domésticas, esperando el autobús, descansando bajo la benevolente sombra de una araucaria frente al inhóspito océano.
Las muecas de placer se sucederán a estados de ánimo grisáceo-melancólico; elevaciones sincopadas de la mirada, e inmediata pérdida de la misma en el falso horizonte, suspiros entrecortados, flojedad en las extremidades inferiores. La ausencia espiritual en estos momentos es patente, habiéndose dado casos donde incluso se han transgredido las más elementales leyes de la física y ese “no estar” ha llegado a ser así mismo material, gozando de invisibilidad momentánea ó incluso de falsa levitación. Estos diferentes estados de ensoñación, cual alegorías Calderonianas son el espejo de la transmutación interna del soñador empeñado en su objetivo.
Para perseguir un proyecto, un ideal, una aspiración, un deseo, una ambición, una utopía, ó una fantasía, debe desearlo con todas las fuerzas del alma, proyéctelo sobre el infinito espacio y sitúese en el mismo plano, cuando encuentre dificultades o barreras que lo aparten del verdadero camino, entonces tómese un respiro y rememore aquellos otros anhelos que sí pudo apresar, debe luchar, despedazar la omnipresente realidad presta como siempre a mostrarse en los momentos más inoportunos, no se desanime, no ceda ante la adversidad, persevere trabajando continuamente en la misma dirección hasta lograr alcanzarlo.
Utilice todos los medios a su alcance, trabaje con tenaz denuedo, luche hasta la extenuación, escarbe en su casi siempre inaccesible interior, horade sin escrúpulos la moral ajena pero con sumo cuidado de no dañarla, huya de las metas virtuales que lo apartan de su verdadero objetivo, construya escalones de humanidad y entonces hóyelos con la certeza de seguir el camino correcto, decore de amor las entretelas de su destino, pero haga lo que haga, que sea con pasión y entrega total.
Una vez conseguido lo deseado, el llanto de la felicidad obtenida, la perplejidad, la satisfacción, no deben impedirle regresar de inmediato a su más profundo yo, para rescatar un nueva meta a la que someter de nuevo su vida, comenzando a perseguirla y releyendo si es el caso estas instrucciones desde el principio.
Duración media estimada en lograr un sueño: el mismo tiempo que tememos no atraparlo.
Se sabe de sueños rotos por la premura y el desánimo, se sabe de otros desgastados ó modificados por el paso metódico e intransigente de las saetas del reloj, se sabe de muchos anhelos que acompañan hasta la última despedida, pero todos ellos sin duda, alimentaron con fuerza el motor de la existencia de quienes los persiguieron.
jueves, 6 de octubre de 2011
OtOÑo EN La TErtuLia
miércoles, 5 de octubre de 2011
SUS AMIGOS LOS LIBROS
Era tarde, el día había sido muy largo y la última clase había recibido el primer bautismo del otoño, el pequeño Elías lo pensaba mientras cuidadosamente metía los nuevos libros del curso en la mochila ya un poco ajada, los palpaba y aproximándose a ellos hasta percibía aquel aroma de papel satinado y tinta fresca que siempre, aventuraban una grata lectura y un prometedor compañerismo.
El aula ya estaba desierta y cerrándola se encaminó al vestíbulo, su abuela como siempre llegaría tarde; estaba un poco harto de todo, pues desde que sus padres habían decidido divorciarse, su madre apenas le prestaba atención, el trabajo, la nueva situación y las facturas por pagar le habían cambiado el carácter.
La abuela Trini, eterna viuda, presumida y quejosa, tenía una variada e intensa vida social y recogerlo todos los días del colegio, le suponía interrumpir su largo y costoso noviazgo con el bingo del barrio.
Volvió a quedarse solo en el zaguán y el conserje ya se apresuraba a terminar su jornada apagando luces, afuera, la lluvia de octubre caía con fuerza primeriza y las sombras teñidas de gris se adueñaban de las vacías calles.
Elías tímidamente asomado echó un vistazo y una sensación de soledad le arrebató el pensamiento, pues nadie quedaba a excepción de una madre con su hijo, que parados parecían observarle, quizás pensaban que se habían olvidado de recoger a aquel niño, a él si que le hubiera gustado ser el que aquella mujer llevaba de la mano, en un imposible juego malabar de mochila, bolsas y paraguas.
Trini continuaba sin aparecer y la aparente conmiseración o curiosidad de aquella señora empezaba a fastidiarle, así que hizo como que no estaba esperando y tomó la decisión de irse solo abandonando su escaso refugio al agua, se quitó la cazadora e instintivamente protegió aquello mas valioso: la vieja mochila llevando sus preciados libros, no le importaba que el chaparrón resbalara por su cara, sus libros estaban a salvo y su dignidad también, pues la mujer en la acera de enfrente ajena incluso a la intensa cortina de lluvia que acompañada de viento barría la desierta calle, mostraba ya signos de inquieta preocupación e iniciaba maniobras de acercamiento.
Elias puso rumbo a su casa siguiendo el camino que acompañado hacía todos los días, pero antes de llegar a la siguiente esquina, divisó la inconfundible y reconocida silueta paraguas-abuela que apresuradamente se dirigía hacia él.
El encuentro fue como un chispazo, sin tiempo para saludarla, la primera impresión se reflejó como un sordo dolor que se le extendió por la mejilla hasta la oreja izquierda,
---hijo me vas a matar a disgustos, mira cómo vas!, te vas a resfriar!, cómo te has olvidado el paraguas? eres tan desastre como tu madre……..
La señora Trini tras la seca y sonora bofetada seguida de la consabida letanía de imprecaciones , guareció al niño que iba mojado de pies a cabeza bajo su enorme paraguas; la mujer de enfrente y su hijo mudos testigos de su derrota, optaron por fin continuar su marcha.
Elías, ya resguardado de la lluvia, cabizbajo y herido en su orgullo, caminaba con desgana, meditando sobre lo injusto de su vida, sin evitar los charcos , sentía la fría humedad calar en sus pies, la voz de la anciana le llegaba lejana, muy lejana, y él abrazaba con fuerza a sus únicos amigos.
lunes, 3 de octubre de 2011
Septiembre
septiembre ansiado
rosas rosas y tul blanco
ilusión sin fin
periplo amargo
dos frutos deseados
como dos rosas cuidados
esencia de nuestro ser
ha quedado
aura de color y blanco
una senda envolvió
caminar era ilusión
fortaleza desprendió
un tul envolvía
ilusiones y proyectos de un día
amado eras para mi
lo sentia
pasión, verdad y amor
reseñas de un día
de aquel septiembre ansiado
ilusión
decepción, amargura, desamor
aquel tul blanco rompió
mostrando luz por sus rotos
aquello orientó
marcando un destino
incierto por llegar
colmado ahora
de paz y felicidad
inocencia de un septiembre
lluvioso y colorido
dia sereno de lluvia
aclarando para el sol
a las siete de la tarde
el camino se inició
del brazo de un padre
que a la iglesia acompañó
Álea Rosa
Septiembre 2.011
martes, 27 de septiembre de 2011
¡¡¡¡¡¡
importante ...preguntas
ser consciente...
vives
importante...pensamiento
si te dejas arrastrar...
importante..... acción
junto a quien ?
muy importante
eres tu...
la vida
lunes, 26 de septiembre de 2011
Fallece Wangari Maathai..".la mujer árbol"
lunes 26 de septiembre de 2011
Fallece Wangari Maathai..".la mujer árbol"
jueves, 22 de septiembre de 2011
Augusto Monterroso...CuENtOS
Me gustan mucho los viajes en tren incluso si son cortos, aprovecho para hacer en verdadero paréntesis en la vida o al menos soy consiente del tiempo o del no tiempo.
El último recorrido no era largo así que decidí buscar por casa algún libro que no ocupase demasiado en mi bolso pues cuando llegase a mi destino no podía ir excesivamente cargada , siempre llevo demasiadas cosas " por si acaso".
Llegué a la estación, sin saber a que hora partía el tren, saqué el billete con tranquilidad para posteriormente ponerme a correr como siempre (es algo que no puedo evitar, aunque sé que algún día ya no podré hacerlo...la edad no perdona) subí al tren , no había casi nadie... no sabía a que hora salía así que saque el pequeño libro .."Augusto Moterroso....Cuentos".
Debí comprarlo hace unos diez años, (primera edición 1986, última en el libro 2002) sin duda algo me había atraído de él y descansaba en uno de los estantes de la librería situada donde transcurre ahora la mayor parte del tiempo que estoy en casa...antes pasaba mucho tiempo en el taller, era donde podía encontrar la soledad y encontrarme con el barro y conmigo ...ahora la vida ha dado un nuevo giro y la soledad me acompaña en toda la casa.
Como suelo hacer leí la contraportada y como una neófita descubrí a un nuevo escritor...AUGUSTO MONTERROSO.
El verdadero redescubrimiento llegó cuándo terminé de leer el primer cuento...permanecí mirando a través de la ventanilla los arrozales y las cañas con sus hermosísimos plumeros...de nuevo leí el siguiente cuento:"UnO dE CadA tREs"...realmente imaginativo, mágico e interesante; en la ficción de este cuento Monterroso habla de algo que ni él mismo podía imaginar que pudiese existir en aquél momento... En la actualidad existe aunque con alguna variación, (hay que leerlo para creerlo).
"LeOPpoLdO (Sus TRraBajOs)" otro de los cuentos... es una verdadera joya, escribe sobre los apuros de un escritor que quiere conseguir escribir algo importante, metáfora del que quiere escribir y que al final no es capaz de ponerse en marcha ya que el exceso de temas, de ideas....le impide escribir una sola palabra.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Adel

En un mes dorado como sus cabellos, Adelina surcaba mis brazos en un tremebundo abrazo de pasión que le hacía surcar mi agé corps , y perderse entre mi atribulado deseo. Cómo encendía mi pasión esa mirada inocente, perdida, adornada con un pañuelo de transparente y sedoso deseo, que escondía su sonrisa.
Era verano, ese momento del año en el que todo parece posible, y el tiempo se detiene creando una burbuja, que te separa del resto del mundo y te susurra en el oído promesas de eternidad. Había llevado a la hija de mis vecinos, Adelina, Adel, mi Adel, a pasar unas semanas a un campamento de verano. A caballo entre la verdad y el embuste, pude cobijarme a la sombra de mi trabajo para justificar el acompañarla, y después solo tuve que mover mi dedo en el mapa un centímetro, para encontrar un motel que me permitiera estar próximo a mi ninfa.
Los lunes realizaban una ruta de senderismo a través del bosque, momento en el que ella siempre se desviaba para encontrarse conmigo, y permitirme hacerle el amor, desesperadamente. Retozábamos brevemente, pues ella debía retomar el curso rumbo al río, donde se encontraría con el resto del grupo para el esperado baño. Objeto de euforia para el resto y templo de termas relajantes para mi ninfa. Mientras, yo yacía en nuestro lecho de toallas, pelando con mi navaja la rugosa piel de un melocotón, para luego poder disfrutar de aquella verde fruta, de carde tersa, sabor dulce, y carácter agrio. Después de aquello volvía a mi motel, a relajarme en la ducha con los ojos cerrados, mientras revivía cada centímetro de su piel fresca, de sus protocaderas, pues es así como me gustaba verlas, y no andróginas por su puesto. De sus pechos incipientes, que no incompletos, de sus manos dulces… y no inacabadas. Con estos recuerdos me arrastraba en una nube de ensoñación hasta el final del día, momento en el cual recordaba lo que me esperaba al día siguiente. –Mañana es martes, toca clase de natación por la mañana y después de comer, cuando todos estén en la siesta, Adel, mi querida Adel, y yo, nos veremos en el bosque, en el mismo sitio que ayer, en el mismo lugar, de todas las semanas.
Aquel martes comenzó como los anteriores, mi ninfa yaciendo ante mí, conmigo encima y dentro de ella, disfrutando de aquel cuerpo liviano, hasta el final. Y justo en ese momento, cuando mi ninfa me obsequiaba esa carita de asco al saberse empapada, oí el quejido de unas ramas tras de mí. Era una de las monitoras, una mujer de unos treinta años que me miró como quien mira a un asesino, con el miedo en su rostro y el temblor en sus manos. Echó a correr y yo corrí también detrás de ella. La alcancé, y en el forcejeo rocé sus pechos, sin querer, y Dios sabe que no quería, pues aún recuerdo aquel volumen inmenso que casi podría llenar mi mano, la imagen de sus caderas que se alejaban tanto y tanto de su cintura, que quizá podrían llegar incluso hasta los 90 centímetros, en fin, una mujer completamente formada, una ninfa echada a perder. En el forcejeo me di cuenta de que todavía llevaba puesto el polo, y en el bolsillo seguramente estaría mi navaja. Clavé la hoja en su cuello y vi como su vida toda se derramaba sobre la arena. Al voltear, vi otra mujer, era Adel, pero aunque tenía su cuerpo, su aura la había abandonado, ya no era mi ninfa, el horror en su rostro la había dotado de una nueva mirada, una mirada que una niña no es capaz alcanzar. Allí, en aquel preciso momento, mi navaja acabó con la ninfa mucho antes de lo que lo habría hecho el paso del tiempo. Con un enorme pesar, tuve que sacar el acero del cuello, de mi primera víctima.
lunes, 12 de septiembre de 2011
MaRiPOsAS DEl ALma
Dibujo de una neurona realizado por Santiago Ramón y Cajal
Me enteré hace poco en una clase de Psicología que Ramón y Cajal quería ser pintor y sus padres no se lo permitieron...esas cosas ocurren en la vida y hacen que cambie el rumbo del propio camino de la vida...
Así que él, ya siendo médico se compró un microscopio, (un gran tesoro para él) y comenzó a observar
...lo imagino mirando con avidez a través de las lentes de su apreciado instrumento... dibujaba y pintaba todo lo que allí encontraba ...le parecía maravillosamente intrigante y hermoso.
¿qué habría sido de la ciencia sin sus investigaciones?
¿qué ha perdido el mundo del arte sin su sensibilidad, sin sus creaciones?...esto último nunca podremos saberlo, la vida habría sido otra.
Quién iba a decirnos ahora que esas mariposas iban a tocar a las personas que queremos, que al morir hacen que el olvido inunde una vida ya no vivida.
sábado, 10 de septiembre de 2011
ViSiTA IMpoRtANtE a JACINTA GIL RONCALÉS
El motivo de esta visita era importante... después de mucho batallar , Alicia Martinez va a conseguir que se publiquen los poemas inéditos de Jacinta Gil Roncalés
Ya hemos entrado en el final del verano aunque el calor es sofocante...el tiempo al igual que la vida se está transformando.
Hoy ..bueno el jueves, vino de un pueblecito de Toledo Alicia Martinez, esa gran mujer, periodista, poeta, escritora y todos los adjetivos que se nos pueden ocurrir.... Embarazadísima a solo dos semanas de su parto ha venido a conocer a Jacinta y a transmitirle la buena noticia " Jacinta tu libro de poemas podrás verlo editado".
Cuando hemos llegado al séptimo ( piso, no mandamiento) el ascensor se ha bloqueado y no podíamos salir...después de inimaginables intentos para abrir la puerta e intentar dejar pasar el aire...llamadas infructuosas al servicio del ascensor Alicia ha tenido la feliz idea de llamar al 112...
-¿qué sucede........
- Estamos encerradas en un ascensor ... , estoy embarazada me queda muy poco...estamos cuatro mujeres..
- no se preocupen pronto llegaremos, tranquilas tienen suficiente oxigeno, no tardaremos...
... Hemos cantado, recitado, subido las faldas al cuello, tirado agua por todo el cuerpo...y cuando el ascensor estaba totálmente empañado ha aparecido un bombero ..¿será el de los calendarios? ... el caso es que nos daba igual, lo importante era salir. ¡¡menuda aventura inolvidable!!! y los bomberos muy sonrientes y amables no se han negado a posar junto a nosotras "las rescatadas".
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Carta de un veraneante desde el pueblo (II)
Pasado un buen rato las justificaciones mitigaban el dolor de sentirse en cierto modo olvidado, no correspondido, preguntaba con desgana sobre las fechas y lugares de envío de las misivas a los afortunados receptores una vez la habían releído en la intimidad de sus camarotes, y con esos datos y con mucha voluntad, pergeñaba la pequeña argucia mental de que sus cartas seguramente no habrían llegado a tiempo, por lo que al poco, el pequeño incidente emocional quedaba en el olvido sumergido a veces en melodías de vino y otras, travestido de indiferencia frente al resto de compañeros.
Cuando por fin, la suerte le era propicia hasta 6 ó 7 cartas empapelaban de gozo su arribada y entonces debía escoger el orden de su lectura y el momento más idóneo para hacerlo. Siempre comenzaba con las de casa, (temor de noticias desagradables?) que en ocasiones lo sumían en cierta congoja rebozada por alguna que otra lágrima; las de su padre, que en esa época pasaba por una mala racha de salud, las de mamá, siempre sola, siempre esperando, le relataban con su trabajosa caligrafía todas las vicisitudes de la familia al completo, luego estaban las de los amigos, ( sus hermanos presos de un falso pudor muy pocas veces le escribían) que eran verdaderos compendios de sucedidos, dimes y diretes de la pandilla y que claro, comparados con sus excursiones allende los mares eran pura rutina, ( eso decían ellos) por fin llegaban aquellas que atendían al corazón, las que impregnadas de supuesto amor encendían su pasión y sus deseos de volver, cuantos “te quiero” y "te echo de menos" confortaban su aventurero espíritu, nunca entonces ahíto de aquelarres amorosos.
Todas aquellas cartas a buen seguro, habían supuesto un esfuerzo más que notable por parte de todos los que pretendían llegar a él, (al pobre de él, que a miles de kilómetros de distancia las esperaba y sabía apreciarlas) un especial ánimo al redactarlas de puño y letra, en franquearlas y echarlas al buzón de la esquina ó ir para más seguridad hasta la oficina de correos, el mismo sacrificio que él asumía en ocasiones, ya que algunas noches apenas dormía bordando sentimientos y cosiendo inquietudes y proyectos al papel, que al día siguiente muy temprano sería entregada antes de partir a veces sin un rumbo definido. Había una verdadera correspondencia de emociones y un pesar de lejanía, que a todos por un motivo u otro los impulsaba a vincularse a través de la escritura, pese a las dificultades y a la tardía satisfacción que ese tipo de comunicación les producía.
Hoy en día, la inmediatez del mensaje exige rapidez de respuesta, no admitimos que un e-mail nuestro no sea contestado en breve, no valoramos ni lo que escribimos ni lo que recibimos, tecleas ó emborronas de tonterías ó de trascendentales pensamientos un papel virtual que puedes, modificar, borrar, cortar, añadir, pegar etc., haces clic y lo envías para que tal vez lo mal lean o por el contrario lo aprecien unos pocos ó unos cientos, es igual pues ésos mismos reciben y envían decenas de mensajes diariamente en un intercambio frenético de información desprovista de humanidad.
Escribo esto escuchando el silencio, escribo esto no sé para quién, escribo esto no esperando respuesta, escribo esto solo para quien me quiera leer, escribo esto no para remover conciencias, escribo esto al fin para pedir : dejadme papel y pluma, dejad que un escalofrío de impaciencia, recorra mi cuerpo al tacto de un sobre manuscrito con mi nombre y dirección, dejad que examine la belleza de la estampilla, dejad que vea la letra del remitente como antesala de lo que me espera en su interior, dejad que el abrecartas me devuelva el aire y el perfume largo tiempo encerrado que seguramente envolvió por un instante al escribidor, dejad que el papel tenazmente doblado me arrulle con su rumor al desplegarlo, dejad que con fruición cuente los folios, dejad que en la intimidad el perfil de la escritura trabajada y hasta de algún borrón, me sublime con su significado y con su intención, por fin dejadme escrutar en la celulosa alguna escapada lágrima y dejadme que con un sentido beso, finalice su lectura.
(Esta experiencia epistolar me recuerda los ya lejanos 70, cuando leer El Pais, o el Triunfo era todo un placer, un pequeño rito, cada hoja del periódico era cuidadosamente plegada antes de su lectura, allanándola con el pulgar con suma precisión y manteniéndola ajustada y alineada al resto como si estuviera encuadernada para la ocasión)
Hoy ha hecho calor, la brisa nocturna acaricia con su tenue frescor estas reflexiones veraniegas, la luna llena parpadea y el gallo no canta, no, aún no.
11 de agosto de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
VeRaNO MaGeNTA
Días que no llegan y otros que a duras penas se van.
Chapuzones sin sol y miradas virtuales sin alma.
Rutina para sofocar la desidia.
Desidia para sofocar el verano.
Y para acabar, días de luz, días de agua, mucha agua donde ahogar la nostalgia.
Septiembre nos vuelve a dar una oportunidad, mientras en el techo de mi dormitorio, las aspas del ventilador siguen girando.
UFF, VeRaNO
Urbanización, aguas privadas, alma de labrador, madre es madre.
Hermano es ausencia, decepción, rabia.
Sobrina es melancolía, tristeza a flor de piel.
Alegrías.
Mujeres, puntos suspensivos.
Friáis renacimiento y rock and roll.
Verano uff
Eterno, solitario y cálido cielo.


