miércoles, 8 de junio de 2011

El olvido


Al verla sentí todo el odio que un hombre puede sentir por una mujer. No sé por qué, ni tan siquiera sé su nombre. Solo sé, que al verla con un arma, alcé mi mano contra ella como si mi cuerpo supiera antes que yo, que en mi mano había una pistola. Apreté el gatilló. Lo hice muchas veces. Dejé de hacerlo mucho después de que ella cayera inmóvil. Miré a mi alrededor. Nadie. No sabía quién era aquella mujer. Pero al acercarme a mirarla, sentí el vacío y la pena. La ausencia del todo más grande que se pueda imaginar. Y la sinrazón de la vida.


Conocí a Andrea del mismo modo que suelo conocer a la gente desde hace ya demasiados años: cazando brujos. Durante la noche de un día oscuro. Andrea, su hermano, mi hermana y yo llevábamos meses intentando atrapar a un brujo que tenía el poder de borrarte la memoria, imponiéndote sus manos. Al llegar a aquel almacén abandonado, nos separamos. Andrea y yo fuimos al piso superior mientras nuestros hermanos rastreaban la primera planta. Al cabo de un rato oímos unos disparos. Cuando llegamos, no vimos rastro alguno del brujo, ni supimos nada de él en mucho tiempo. Andrea y yo, unidos en nuestro dolor, iniciamos una relación de dependencia, una relación enfermiza arrullada por el odio y aderezada con bourbon. Pasamos meses así. Intentando no sufrir. Lamiéndonos las heridas, en un fútil intento de encontrar al que nos mutiló la vida.
Una tarde lluviosa en un café, manchados de resaca y teñidos de autocompasión, Andrea me dijo que me dejaba. No podía creerlo. La iba a perder también a ella. Que asco. Que repugnancia. Que dolor… Dijo que era lo mejor, que solo estábamos haciéndonos daño y que era mejor continuar. Dejó su aparato rastreador de brujos, (una vieja brújula) sobre la mesa, y sentí un agarrotamiento en las entrañas que me llevaba, con escasa resistencia, a la más profunda ira. Apreté los dientes y arañé la mesa, más en un intento de prepararme para lanzarle todo mi desprecio, que por una cuestión de autocontrol. Cuando, en ese momento, la brújula comenzó a girar.
Ambos nos quedamos perplejos, aseveramos que la dirección a seguir era la correcta y Andrea simplemente añadió: - Venga, vamos a matarlo, con un poco de suerte podremos obligarle a que nos haga olvidar estos últimos meses.
Olvidar nuestro tiempo juntos. Maldita seas Andrea, maldita seas. Salí con ella del café rumbo hacia el brujo con la intención de dar salida a mi furia de una forma u otra. Nuestros pasos nos llevaron hasta los muelles. Otra oscura noche, otro almacén…
Entramos y nos mantuvimos juntos pistolas en mano, buscando y buscando con el palpitar de la desazón en la garganta. Al llegar a una pasarela algo cayó sobre mí. Era el brujo. Se aferró a mí y juntos caímos por la barandilla al piso de abajo. Zarandeamos y finalmente me agarró por el cuello, mientras me imponía la otra mano en la cabeza, y me conjuraba.

El TuNEL

La novela escrita por Ernesto Sábato fue publicada en 1948 y con ella logró reconocimiento internacional.

No es una novela de intriga pues desde el primer momento sabemos el desenlace final.

La historia contada en primera persona a modo de reflexión nos muestra el perfil de un hombre un pintor, Juan Pablo con una personalidad obsesiva , atormentada y perdida en el camino de la vida .

Los temas recurrentes en El túnel , el sentido de la existencia, la soledad La incomunicación, el amor y los celos llegan a la máxima violencia con un asesinato .

Sábato se introduce y nos introduce en el alma del personaje con una gran maestría, utilizando metáforas cargadas de contenidos de una gran profundidad haciendo referencia a la naturaleza humana tan llena de contradicciones.

Las descripciones de los sentimientos que realiza E.Sábato a lo largo de la novela me parecen de una tremenda sensibilidad.

Mo



Muerto hasta el anochecer. De Charlaine Harris.




Primer libro de las novelas de Sookie Stackhouse (nombre de la protagonista) de un total de 8 entregas. Cada novela encuentra su homóloga en forma de temporada televisiva, en la serie “True Bood” (traducido como sangre fresca) si bien en la serie, cuentan de momento, con tan solo tres entregas, y una esperadísima cuarta temporada.
En esta saga, Charline Harris nos da su particular visión del vampiro. Fuera de todo canon, como a mi juicio debe ser, para que cada autor nos presente el mundo de los vampiros como más le plazca. Charline Harris se decanta por presentar un mundo en el que los vampiros “han salido del ataúd”. Una historia narrada en primera persona por un personaje telepático, que nutre la narración aunque no alcanza el esplendor de la narración omnisciente que se produce en la serie, cuando se profundiza en la vida de todo un abanico de personajes, que aportan muy diversas pinceladas de color, a la trama.
Sin embargo, aunque haya disfrutado más con la serie he de decir que la novela me ha cautivado. Vives los problemas de Sookie con una sonrisa en los labios. Ríes al descubrir su torpeza. Y disfrutas de unas narraciones subidas de tono en el plano sexual, que llegan a ser excitantes, sin caer para nada en lo soez, manido, o extremadamente explicativo.
Un tono desenfadado (siempre de la mano de nuestra querida y encantadora Sookie) se resalta más que en la serie. Descubriéndote a ti mismo sin sorpresa alguna, ante el hecho de que exista sangre sintética comercializada, o un servicio aéreo para ataúdes... Comprendiendo que habiéndonos criado en un mundo de oferta-demanda, en un mundo donde lo innecesario existe, todo lo causal, todo lo que pueda servirle a alguien, tiene cabida. Y ya casi nada nos sorprende…
Un nuevo mundo de vampiros donde encontrar tu propia metáfora: la aceptación de la homosexualidad, como aprender a vivir con personas de carácter agresivo, o la más actual, (una idea que me comentó hace poco un compañero), los bancos. Porque hay que reconocer, que en los últimos años, son ellos los que le han chupado la sangre, a nuestra sociedad...
Los amantes de novelas de vampiros no deberían despreciarla. Aunque para mí la mejor ha sido Lestat el vampiro, de Anne Rice, Muerte hasta el anochecer es una brillante apuesta en este postmoderno plano de no ocultar al asesino, y una vez tienes todas las cartas sobre la mesa, cautivar al lector.






Pablo

lunes, 6 de junio de 2011

ToDO Lo QuE PoDRiAMoS HaBER siDO....

En su nueva novela, Albert Espinosa nos sitúa en una sociedad en la que la química te permite vivir sin dormir, en la que todavía quedan románticos que no quieren dejar de soñar. Su protagonista posee la capacidad de conocer los secretos más intimos de aquel con quien habla, con solo mirarle. Una capacidad que utiliza para investigar el origen de un ser que en apariencia no es de este mundo, durante la investigación tendrá la oportunidad de descubrir en aquella chica del teatro, todo lo que podriamos haber sido tu y yo sino hubiesemos sido tu y yo.
Un libro de muy agradable lectura, agil y facil de leer que plantea ciertos elementos entre la ciencia ficcion y que adema cuestiona y da respuestas, sin ningun rigor cientifico ni falta que hace, a definitivas y eternas preguntas. Al autor le importa más los sentimientos, las emociones del protagonista que la solidez argumental y cientifica del texto. Muy recomendable para lectores no demasiado exigentes, lectores, que como el protagonista , no quieran dejar de soñar

Doc

miércoles, 1 de junio de 2011

EMBaRRaDa TeRTuLiA

Descubrí el barro de la mano de mi amiga angeles, experta ceramista que hace poco menos de un año, me brindó la oportunidad de trabajar en su taller con tan maleable material. Recuerdo que ya entonces, angeles pronuncio una frase que llamó poderosamente mi atención, y que no entendí hasta que llevaba unas horas modelando.
“El barro te lleva solo, el barro te dirige”
Superados los primeros e injustificados temores a la hora de empezar a trabajar, no tardé en darme cuenta del significado de tan enigmáticas palabras, cuando de forma natural comencé a notar como mis dedos, de forma casi mágica, comenzaban a dejarse llevar por el barro y sin pensarlo iba dando forma a mis sueños, creando a partir de la nada, de la tierra, del barro….
Cuando quise darme cuenta, de aquel bloque de tierra fangosa, comenzaban a asomar de forma natural las primeras formas de una criatura que ni siquiera tenia esbozada en mi cabeza, dirigiendo mis torpes dedos entre tan dócil materia. El barro dirige, transpira, el barro habla, y es capaz de crear, de plasmar en tres dimensiones nuestros más querido y a la vez odiados monstruos.
A diferencia con otras artes plásticas como la pintura, el barro te da la oportunidad de crear en total y absoluta libertad, expresando con tus manos, con tus dedos, sin necesidad de utilizar ningún tipo de elemento como pincel, lápiz, etc.… Tus manos crean directamente cuando entran en contacto con tal agradecido material, las manos, tus dedos también ejercen de improvisado borrador que te permite modificar lo ya creado hasta darle la forma que el barro te va sugiriendo al oído.
Ayer nos reunimos varios amigos de Tertulia dispersa, a la sombra de angeles, disfrutamos de un maravilloso día de complicidad, risas, revelaciones, emoción, y sobre todo creatividad, la que surgía de nuestros dedos de forma espontánea a la sombra de angeles, estupenda ceramista y mejor anfitriona.
Una buena oportunidad, en la que de la mano de la creatividad, reforzamos una desmejorada tertulia, que sin duda salio reforzada de tan maravilloso día.



lunes, 30 de mayo de 2011

prop de...


com el flaire d'una flor

suau i dolç

torna a mi,


amb la veu xiuxejant,

actitut d'aquells

no ho tenen tot,


llavors el seu batec

s'iguala amb el meu

com sempre,


i mentres intente

evadir-me, cada vegada

estic més aprop,


prop del desastre,

prop de tu,

prop d'ell,


el cor batega més fort,

tu lluites per quedar-te,

jo per fugir,

i ell per posseir-me.


noséqui.


lunes, 23 de mayo de 2011

ToKiO BLuES



Mi segunda inmersión en el universo Murakami, ha sido a través de “Tokio Blues” una de sus obras más conocidas y de la que recientemente se ha estrenado su versión cinematográfica en nuestro país. No soy nada bueno reseñando libros, ni comentando películas, imagino que me dejo llevar por el entusiasmo, por mis fobias y por mis filias. Aun así, me apetecía incluir en el blog, una nueva sección dedicada a las reseñas de libros, últimamente leo de forma compulsiva.
Murakami se ha convertido en un agradable descubrimiento que comenzó con “Kafka en la orilla”.
En esta ocasión, “Tokio blues” explora sentimientos mucho más íntimos, centrándose en un personaje protagonista, Toru Watanabe. Un joven universitario en el convulso Tokio de los 60, que se debate entre el amor a Naoko, con la que comparte la perdida de su mejor amigo y antiguo novio de de la joven, y la relación que mantiene con Midori, una joven y resuelta estudiante. Entre la fragilidad e inestabilidad emocional de la primera y la vitalidad de Midori.
Un relato lleno de frescura, de intensidad, de emoción, y sobretodo de tristeza. Una tristeza de la que cuesta desprenderse tras su ágil lectura. Ignoro en que lugar se sitúa este libro en la bibliografía de Murakami, en todo caso me ha costado encontrar similitudes con “Kafka en la orilla” el único libro que había leído de este autor. Lejos de elementos metafísicos, de personales lecturas y de miradas al otro lado del espejo.
En esta ocasión Murakami, y siempre de la mano de su protagonista, nos sumerge en un universo de emociones contenidas, de miradas perdidas, de temores y desequilibrios.
Un universo tan íntimo como personal que el escritor desarrolla con su particular estilo, en el que no faltan las siempre atractivas reseñas a determinados temás musicales, que nos enmarcan la historia a un nivel más generacional.
En resumen, un libro que nos ofrece una visión de un Murakami más intimo, más fresco y sobretodo más humano.

Doc