martes, 3 de mayo de 2011

CaMiNO dE La FeRia


- Que no vea yo moverse una mosca, que esta a punto de llegar el autocar de los americanos.
- Mámaaa, mámaaaa tengo hambre, que llevamos desde el desayuno sin llevarnos nada a la boca….
- Amos con la niña, aluego te quejas de que no te entra el vestido.
Y tu Mari Fe alegra la cara que parece que vais de entierro.
- Es que me aprietan los zapatos mámaaa…
- Digo que nos ha salido floja la niña. A callar, esos zapatos son de tu número.
- Si, hace 10 años serian mi número, pero ahora me están chicos.
- Que si máma, que a la Mari Fe se le están poniendo las piernas de color morado.
- Ea, pues asin le hacen juego con el vestido que es precioso.
Y tu Remedios, límpiale los mocos a la pequeña que parece una babosa la jodia.
- Mámaaa que no se mueve, digo que a la niña chica le pasa algo.
- Que le va a pasar escandalosa. Y si no se mueve asin mejor sale en la afoto.
Venga que solo nos quedan 4 horitas y nos vamos pa la casa.
Y tú Francisco Javier, ponte los bracitos en jarra y deja de chuparte la mano.
- Si es que tiene hambre, mámaaa.
- Pues si tiene hambre que se coma las uñas.
- Ya se las ha comido, que como no acabemos pronto va a terminar por 2 muñones por manos la criatura, que lleva ya los deos en carne viva.
Menos quejarse y a ver si estamos en lo que estamos.
Y tu Rosario, riégale la moña de la cabeza a la Mari Cruz a ver si le agarra.
Digo, que me dejo un ojo de la cara en flores cada día.
- Mámma me pica la cabeza….
- A callar, que ya esta aquí el coche de línea. Ea niñas a mover las manitas con un poco de arte.
Joselu hijo dale al play.

4 comentarios:

Pablo dijo...

Musho arte! Ea! Un texto ameno a la par que apropiado.

Mo dijo...

me gusta la forma en la que has utilizado esa forma de hablar que tienen los andaluces... como con un hambre atroz.¡¡ea que jarte tiene er niño!!

Dr.Magenta dijo...

son mis reminiscencias cordobesas jajajjaa

Felix Foxtrot dijo...

Eso pasaba en la .españa de los 50 en andalucia y en galicia y en todo el territorio, los niños no se callaban y los padres apuraban su ingenio para suavizar situaciones a veces dramaticas